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jueves, 12 de febrero de 2009

"SE LO ADVERTIMOS"

... Ya un poco con las aguas o llamas calmadas, me pregunto: ¿Dónde quedó el pode de los medios masivos para evitar que la gente quedara atrapada en las llamadas piráamides?.

Claro!, lloverán respuestas de todo tipo, o disculpas mejor, para decir que “se lo advertimos”. Sí , pero eso no sirvió para nada, antes por el contrario, las extras informativas y las imágenes de la gente haciendo fila para dejar la platica, movieron a más incautos.
Eso se notó en los últimos meses del año 2008. Y antes ?, si….4, 5, 8 años atrás. ¿Dónde estuvo ese poder y ese lenguaje de cada medio que, para otros propósitos como la publicidad, si funciona?. Esta vez como en tantas campañas, esos canales poderosos de radio, televisión y prensa escrita, manejaron un lenguaje impositivo y en muchos casos de burla. No invierta su dinero en pirámides, se escuchó con adornos hasta en la propia voz del presidente Úribe. Claro está que el espectáculo ya había pasado.
Los medios siguen dirigiendo mensajes construídos para públicos que ellos mismos crean. Por curiosidad se pueden revisar las cartas y los correos de los televidentes, los oyentes y lectores, donde se quejan por este tratamiento. Alguién dijo en “ La voz de los que no tienen voz”: “Lo que no pasa en Colombia pasa por Caracol”. “Se lo advertimos”, siguen repicando los noticieros. Sí claro, pero sus campañitas y advertencias no sirivieron. ¿Dónde quedan esas funciones que con tantos bombos y platillos vociferan los medios?. Formar y educar se atropellan todos los días. Falta mucho para reconocer ese poder de los medios en tiempo de crisis o de prosperidad. Siguen abusando con tocar la pasión del público y dejar a un lado la razón.
Es bueno recordar que los televidentes, oyentes y lectores , asi esten sentados escuchando el mensaje, son activos y piensan. “Se lo advertimos", si claro. Fallaron porque interesa más mostrar estragos, vale es hacerlo rápido. Y eso se consigue fácil. Lo difícil es ir donde están las audiendias y explorar sus realidades, esto no genera titulares.
Con “Se lo avertimos” salvaron su papel en la crisis. Mientras tanto otras pirámides continuarán derrumbándose en sectores como la salud, la educación y demás campos de nuestra sociedad. Esperen el estruendo y veremos las cámaras y micrófonos

miércoles, 7 de enero de 2009

LA TELEVISIÓN

Sin darnos cuenta en muchos casos, a diario nos colocamos frente a una pantalla de televisión y por ahí recibimos una descarga de entretenimiento y de noticias; éstas últimas con un postre de productos “light” de farándula, moda y demás contenidos que ayudan a digerir el plato pesado de la realidad mundial.
La televisión es una intrusa que tranquilamente aparece en nuestra alcoba, en la sala y también en los sitios públicos. En fin, hace parte de este mundo contemporáneo. Estas últimas observaciones, son propias de una crítica que veníamos escuchando desde hace mucho tiempo y que a diario las hacen supuestos conocedores del medio.
Afortunadamente en algunos sectores de la población colombiana están surgiendo ya corrientes para entrar a conocer de verdad los alcances de la televisión, tal como lo propone, José Manuel Pérez, el libro “El desafío educativo de la televisión”, el cual se constituye en texto base para los estudiantes de comunicación social y para todo profesional de las comunicaciones.

Las teorías tradicionales colocan frente al televisor a un espectador pasivo. Ese es el primer error que seguimos cometiendo, sin caer en cuenta que así veamos televisión en forma mecánica y rutinaria y a pedido de los sentidos, estamos activos. La nueva corriente pretende crear conciencia en la sociedad sobre la necesidad de conocer la televisión. Aceptemos que desde la escuela, el colegio y aun más desde el hogar, nunca se prepara a los televidentes activos, a pesar de que este medio masivo reemplaza en muchos casos a la familia y la institución educativa.

Recordemos que un televidente activo se logra en la medida de su participación en varios campos. En primer lugar como espectador que tiene la libertad de escoger; como intérprete de los mensajes, siendo crítico y conciente; como usuario de la televisión que exige derechos y finalmente, participando y exigiendo en la televisión que quiere.