Imagen: http://tramoya2.blogspot.com/2008_06_22_archive.htmlDecía alguna vez Gabriel García Márquez que los Colombianos tenemos el vicio de la habladera; y pasando al otro extremo, se afirma con fundamento que Colombia es una tierra de Poetas: Los anteriores son enfoques que nos llevan a la misma conclusión, la fascinación por la palabra. Y si a ella le sumamos la posibilidad descubierta mucho antes que la realidad o el “internet”, fácilmente caemos en la adicción o en el gusto por la radio, ese maravilloso hallazgo de Guillermo Marconi y otros que le encontraron uso a las ondas hertzianas.
En buena parte rompimos y seguimos rompiendo el provincialismo para integrarnos a la aldea global, gracias a la mágica cajita de pandora que a comienzos del siglo 20 ocupaba un gran espacio en cada hogar, y que hoy, con su versatilidad, nos acompaña casi como parte de nuestra indumentaria diaria y nos aporta la dosis personal de música, noticias, humor, poesía, retorno al pasado y a manifestaciones estéticas de los pueblos, nostalgia del futuro o simple entretenimiento.
Es muy importante destacar hoy la importancia de la radio, que la escuchamos en todas partes y en todo momento, sin caer en cuenta de su encantadora magia.
La radio frente a otros medios, sólo nos demanda uno de los cinco sentidos convencionales, el oído, y permite que según la capacidad creativa de quienes estimulan con su mensaje auditivo aportan el resto por su cuenta: La imaginación creadora, la evocación y el ensueño.
La radio es una adicción creativa, no destructiva, que se la aprovechamos aun más, favorece el sentido estético, el respeto a la diversidad de pensamientos y sentimientos entre hombres y mujeres.
En buena parte rompimos y seguimos rompiendo el provincialismo para integrarnos a la aldea global, gracias a la mágica cajita de pandora que a comienzos del siglo 20 ocupaba un gran espacio en cada hogar, y que hoy, con su versatilidad, nos acompaña casi como parte de nuestra indumentaria diaria y nos aporta la dosis personal de música, noticias, humor, poesía, retorno al pasado y a manifestaciones estéticas de los pueblos, nostalgia del futuro o simple entretenimiento.
Es muy importante destacar hoy la importancia de la radio, que la escuchamos en todas partes y en todo momento, sin caer en cuenta de su encantadora magia.
La radio frente a otros medios, sólo nos demanda uno de los cinco sentidos convencionales, el oído, y permite que según la capacidad creativa de quienes estimulan con su mensaje auditivo aportan el resto por su cuenta: La imaginación creadora, la evocación y el ensueño.
La radio es una adicción creativa, no destructiva, que se la aprovechamos aun más, favorece el sentido estético, el respeto a la diversidad de pensamientos y sentimientos entre hombres y mujeres.


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